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Franco Buscaglia

#ElFuturoDeLaAbogacía
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Por 
Franco Buscaglia
Estudiante de Abogacía en la Universidad del CEMA

Un profesor en su primera clase me dijo que en vez de analizar el por qué uno eligió la carrera de Derecho, es mejor preguntarse el ¿para qué? Mi respuesta a esa pregunta es que elegí estudiar Derecho para ayudar a resolver los distintos problemas y desafíos a los que se enfrentan los agentes económicos, logrando soluciones creativas y eficientes.

Ese tipo de soluciones no pueden provenir únicamente de un conocimiento jurídico que, si bien necesario, no es suficiente. He aprendido de distintos profesores que, además de contar con sólidos conocimientos legales, el abogado debe comprender el negocio del cliente para brindar un servicio que agregue valor. Es así que veo la carrera de Derecho como la posibilidad de interactuar con distintos actores económicos y sociales, asesorándolos no sólo como un conocedor de la ley, sino también desde un enfoque consultivo, como un business partner que pueda tener una opinión crítica y fundada de las cuestiones comerciales, económicas y financieras en juego.

Lo cierto es que en el mundo en el que vivimos no se puede concebir la prestación de servicios jurídicos sin la constante interacción con diversos profesionales, por lo que la colaboración entre los distintos especialistas se vuelve esencial. Esta colaboración lleva a que se formen grandes grupos de personas trabajando en un mismo proyecto, por lo que naturalmente surge la necesidad de una persona que pueda dirigir al grupo y conducirlo hacia un objetivo determinado, esto es, la necesidad de un líder. Es el abogado, gracias a su capacidad de persuasión y de escucha activa, como así también a su razonamiento y habilidades argumentativas, quien se erige como una persona altamente calificada para ocupar tal posición.

Por su parte, entiendo que la profesión no puede aislarse de los avances tecnológicos que las demás industrias abrazan, sino que debe rápidamente utilizarlos a su favor. Y esta incorporación de las nuevas tecnologías será más amena a medida que los nuevos talentos se integren a los equipos legales con un rol más protagónico, pues son ellos quienes -en general- cuentan con mayor información y facilidad respecto de las mismas por su proximidad con ellas. Cada vez más los jóvenes buscamos realizar tareas que verdaderamente agreguen valor, que nos permitan involucrarnos y aportar nuestros conocimientos e ideas.

En suma, creo que la interdisciplinariedad y la adaptación a los avances tecnológicos es la única manera de lograr brindar un servicio eficiente. Lograr eficiencia en la prestación de los servicios jurídicos es la única manera de que los clientes alcancen a percibir el valor que agrega el abogado, evitando que sea visto -como en muchas ocasiones- como un “costo necesario” y pase a ser un agente clave para el negocio y su prosperidad.

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