• Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

INFORME ESPECIAL

Presente y futuro de la crisis del COVID-19

Cómo atraviesan el hoy y cómo proyectan el futuro del negocio después de la pandemia en los estudios jurídicos.

Image

Hernán Munilla Lacasa y Francisco Vilela

Munilla Lacasa. Salaber & de Palacios

¿Cómo está atravesando el Estudio la crisis por el Covid-19?

El estudio, como el resto de los estudios del país, cualquiera sea su especialidad, no puede naturalmente sustraerse a las medidas sanitarias de distanciamiento social dispuestas por el gobierno. La cuarentena originada en el Covid-19, cuya constitucionalidad ha sido declarada judicialmente, y que compartimos, es lo suficientemente grave y extendida como para no hacerle caso. Así también lo entendió la Corte Suprema de Justicia en diversas Acordadas, a través de las cuales decretó una feria judicial extraordinaria. La crisis, por cierto, puso en evidencia la precariedad de los soportes con los que cuenta la justicia, pese al esfuerzo silencioso de la mayoría de sus integrantes.

No obstante lo dicho, el mundo no se ha detenido. Porque no puede hacerlo. El mundo cambia, en forma constante, y sencillamente los que en él habitamos debemos adaptarnos. Alguien recordó días pasados a Oscar Wilde: “lo único que realmente sabemos sobre la naturaleza del hombre es que cambia”. Y agrega: “los sistemas que fracasan –podríamos agregar nosotros, ‘las profesiones’- son aquellos que depositan su confianza en la permanencia de la naturaleza humana y no en su crecimiento y desarrollo”.

En suma, la crisis ha golpeado con suficiente fuerza como para que la justicia sin demoras se modernice, digitalizando íntegramente los expedientes, y comience a utilizar la tecnología para brindar un servicio ágil, eficiente y transparente.

¿Cuáles fueron las principales medidas tomadas por el Estudio?

El encierro o la imposibilidad de desplazarnos libremente no impide que atendamos remotamente nuestras obligaciones profesionales y que hagamos un seguimiento constante de la evolución de la pandemia, como así también de la normativa dictada a su respecto. Las consultas legales se siguen produciendo y las herramientas tecnológicas nos permiten brindar el asesoramiento adecuado. Incluso, invocando razones de fuerza mayor, nos hemos desplazado a cubrir urgencias profesionales, cuando nuestros clientes así lo han requerido. La transformación digital y el home office han venido para quedarse, lo mismo que la reuniones virtuales, que hemos mantenido en forma constante entre los abogados y colaboradores del estudio y nuestros clientes, para asegurar la provisión de un equipo coordinado y un flujo de trabajo eficiente y continuo.

Asimismo, hemos mantenido nuestros compromisos como docentes y participamos, en el rol de asistentes y expositores, de diversos eventos académicos a través de las plataformas digitales mayormente utilizadas en estos días.

¿Qué cambios cree que se producirán, pasada la pandemia? ¿Cree que la crisis generará algún tipo de oportunidad de negocios?

Sin lugar a dudas los cambios que se están produciendo darán lugar a nuevos cambios. Ya no hay forma de volver atrás. Lo que era ya no es. La sociedad está experimentando en su conjunto la fuerza arrolladora de una transformación nunca vista, en los planos social e individual, que nadie esperaba y para la cual no estábamos preparados.

Los abogados, protagonistas esenciales de esta gran red o contrato social que regula el comportamiento de las relaciones de las personas entre sí (físicas y jurídicas, nacionales y extranjeras) y de sus relaciones con los tres poderes del Estado, debemos estar necesariamente atentos, como siempre, a la profundidad y calidad de los cambios que habrán de producirse. Desde luego, nuestra profesión, como cualquier otra actividad laboral, se verá afectada por las medidas políticas y económicas que está adoptando o que puede adoptar el gobierno, que tal vez se orienten hacia un mayor aislamiento (la salida parcial del Mercosur es un buen ejemplo), más proteccionismo y a una expansión de los controles y regulaciones. En definitiva, los abogados debemos velar para que el estado de excepción en el cual nos vemos inmersos no se convierta en la regla. El estado de derecho, la división de poderes, el sistema republicano de gobierno y la defensa acérrima de la Constitución son valores que reclaman de abogados comprometidos en su defensa.

Al margen de lo apuntado, es posible avisorar que, como todo cambio radical, el nuevo escenario que habrá de configurarse aparejará para los abogados la posibilidad de utilizar modelos innovadores destinados a motorizar su desarrollo, nuevos emprendimientos y oportunidades de negocios. Todo ello a partir de plataformas digitales, apps, IA, Big Data, herramientas éstas que ya están moldeando la forma en que vivimos y nos relacionamos, aunque de momento no en la justicia. Sin embargo, para alcanzar estos fines, estamos profundamente convencidos de la necesidad de desenvolver ciertos componentes insustituibles, que preceden y trascienden cualquier innovación tecnológica y que constituyen factores determinantes de un servicio profesional diferencial y competitivo: confianza, credibilidad y una buena comunicación.

© 2020 AUNO Abogados. Todos los derechos reservados.