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Patentes y propiedad intelectual

Patentes y propiedad intelectual

Una herramienta eficaz para la innovación y estrategia comercial de las PYME.  Por Matías Noetinger

Como instrumentos de protección de propiedad intelectual, las patentes juegan un rol clave en el proceso de desarrollo de nuevos negocios y su posicionamiento comercial en el mercado. Puntos clave para entender la legislación Argentina en la material y un caso de éxito inspirador. ¿Debería el país adherir al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes? ¿Cuál sería el beneficio para  las Pyme argentinas? 

La Oficina Europea de Patentes (EPO), publicó recientemente el estudio denominado "Éxito en el mercado de las invenciones. Marcador de monetización de patentes: Pymes europeas”. El mismo, investiga y analiza la importancia de las patentes europeas para el éxito económico de las pequeñas y medianas empresas (PYME).

Una de las principales observaciones que resulta de este estudio es que, si bien las PYME consideran que las patentes y otros derechos de propiedad intelectual (DPI) son un medio esencial para comercializar sus tecnologías y productos, luego en la práctica se quedan significativamente detrás de las grandes corporaciones en lo que respecta a la propiedad de dichos derechos.

En casi la mitad de los casos, las PYME que explotan sus patentes lo hacen en colaboración con un socio. Sin embargo, muchas de ellas afirman que uno de los principales obstáculos para la explotación exitosa de sus DPI son, precisamente, las dificultades para encontrar una cooperación adecuada. El principal problema radicaría en la identificación de un posible socio en sí y/ o en la complejidad de las negociaciones posteriores.

A pesar de lo expuesto, las PYME de toda Europa reconocen la importancia de proteger sus inventos como algo primordial para sus exitosas operaciones en el mercado internacional.

El 41% de las pymes alemanas, y un 32% de las francesas, afirman tener un departamento dedicado de gestión de la Propiedad Intelectual de algún tipo. El porcentaje es más reducido en otros países europeos en los que, seguramente, las PYME recurren más al asesoramiento externo. Una realidad totalmente diferente de la que se ve, en este ámbito, en la Argentina.

La fuerza innovadora de las PYME está dada, en gran medida, por su tamaño y cantidad de empleados. Ésta característica les permite una mayor agilidad para el desarrollo de la creatividad e innovación, que además, muchas veces se ven impulsadas por la necesidad de encontrar herramientas para competir en un mercado difícil, contra “jugadores” más grandes y con más recursos en todas sus áreas.

A pesar de todo, muchas Pymes descartan los instrumentos de protección de los derechos de PI por su elevado costo y el largos tiempos de tramitación. Recurren , en su lugar, a mantener sus secretos industriales o a exigir la confidencialidad de sus desarrollos, cosa que no siempre es fácil de lograr.   

En Argentina esta tendencia es aún más pronunciada, ya que la Oficina de Marcas y Patentes local (INPI) presenta significativas demoras en el estudio y concesión de patentes y modelos de utilidad. A ello hay que agregar que el país no es parte del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) lo que , por su costo,  hace que a una Pyme le resulte prácticamente imposible proteger su invención o desarrollo en otros países.

A propósito del mencionado Tratado, recordemos que si hoy una PYME quiere proteger una invención en el extranjero, tiene un año para hacerlo desde el momento en el que inicia el tramite en nuestro país. Con excepción de  la Patente Europea, que permite con un trámite inicial cubrir un grupo mayor de países, al no contar con la herramienta del PCT la PYME deberá  presentar su solicitud de patente país por país.  

Como agravante, a esto se suma el hecho de que, de surgirle un antecedente desfavorable en alguno de los países elegidos (Por ejemplo, falta de novedad),  habrá invertido una importante suma de dinero para nada. que de nada le habrá servido.

SI Argentina fuera parte del PCT, esa misma PYME podría iniciar el trámite en nuestro país y contar luego con 30 meses para decidir a cuál de los más de 150 países miembros extender la protección de su invento. Tiempo en el que podría aprovechar para  estudiar los mercados potenciales, buscar financiamiento, encontrar socios locales y más. En el ínterin, tendría un informe técnico que le indicaría si su invención reúne los requisitos de novedad y altura inventiva para, de resultar positivo, poder avanzar con la protección en otros mercados. 

Al mismo tiempo, si ese informe fuera negativo y, por lo tanto, no le fuese aconsejable avanzar con el patentamiento, el costo sería infinitamente menor que  aquél que hubiese invertido en caso de no poder utilizar las herramientas de este tratado tan importante.

En Europa, el camino que las PYME han encontrado para procurarse de recursos necesarios para lograr la protección internacional de sus innovaciones ha sido la cooperación. Sin embargo, la búsqueda de socios comerciales ha sido poco profesional y se limita, en muchos casos a redes personales y contactos comerciales en lugar de una búsqueda exhaustiva para encontrar el al mejor socio para el emprendimiento en cuestión.

En Argentina, todavía es incipiente la búsqueda de socios para cooperar con el fin de llevar adelante un proceso exitoso de protección de derechos de PI a nivel local e internacional. Entre otras cosas, para una sociedad local, la imposibilidad de recurrir legalmente al PCT hace mucho más difícil la búsqueda de socios o de financiamiento para la extensión de la patente a otras jurisdicciones.

Si obtener y proteger un derecho de PI a nivel internacional es costoso y sinuoso, también lo será hacerlos valer ante un desafío (Infracción) por parte de un competidor. Más aun cuando este competidor tiene recursos para dedicar a una defensa legal. En más de una oportunidad, empresas que obtuvieron una protección internacional de sus innovaciones no pudieron, luego, defenderlas ante infracciones. Esto las desalentó de volver a intentarlo con sus siguientes desarrollos.

Los desafíos que enfrenta una PYME, en lo que respecta a la protección de sus derechos de PI, son grandes. Muchas de ellas perciben a las marcas como sus derechos más importantes, y en muchos casos la percepción es correcta.

Sin embargo, las marcas pueden no ser el vehículo adecuado o pueden no resultar suficientes para ganar mercados y posicionarse comercialmente con sus productos en otros países. Muchas Pymes que han invertido en la protección de sus innovaciones a través de patentes, modelos de utilidad o modelos industriales, las han aprovechado para lograr acceso a otros mercados, posicionándose mucho mejor frente a posibles socios comerciales, distribuidores, o licenciatarios.

Un ejemplo de una política exitosa de explotación comercial de invenciones es una empresa argentina en el rubro de los productos para el tratamiento de  la pediculosis.  A través de diferentes desarrollos e innovaciones, realizadas a lo largo de 30 años, y su consecuente protección a través de patentes, modelos de utilidad y modelos industriales, en Argentina y en otros países, la empresa logró posicionar su producto en más de 30 países en 4 continentes,  y actualmente exporta una parte importante de su producción.

Consultada la empresa sobre la importancia de la protección de sus innovaciones a través de patentes y modelos de utilidad, manifestaron que “Son muy importantes. Fundamentalmente porque a cualquier tipo de cliente le resulta muy atractivo distribuir en su país un producto con exclusividad y protegido por una patente ya que nadie le podrá competir en el mercado con una copia del producto protegido. A a la hora de salir a buscar distribuidores exclusivos en cada país, si el producto está protegido, facilita mucho la llegada y despertar el interés del potencial cliente”.

Casos como este deberían ser inspiradores para que otras PYME comprendan la importancia de proteger sus invenciones y, a partir de ellas, construir sus redes comerciales con una ventaja competitiva, relevante e imposible de lograr de otra forma en un mundo empresario extremadamente competitivo.

a proteger, el diseño de una estrategia adecuada para su protección internacional – buscando que coincida con la estrategia comercial y analizando los diferentes potenciales mercados para el producto- y la elección de los profesionales que asistirán a la empresa en estos procesos.

Una vez obtenida la protección, será importante procurar su observancia por parte de competidores, estableciendo una estrategia lógica, con costos razonables para ello y evitando los litigios, pero mostrando firmeza y determinación detrás de este objetivo.

 


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