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Marisa Volpino

La transformación digital en la gestión judicial: eficiencia, control y trazabilidad en el ejercicio profesional

Por Marisa Volpino, directora de Dasa Argentina

La práctica jurídica ha cambiado de manera sustancial en los últimos años. La digitalización de los expedientes, la implementación de portales judiciales y la gestión electrónica de escritos modificaron no solo la forma de litigar, sino también la estructura interna de los estudios jurídicos.

Sin embargo, la digitalización del Poder Judicial no siempre vino acompañada de una transformación equivalente en la organización interna de los abogados. En muchos casos, la operatoria diaria continúa apoyándose en planillas paralelas, controles manuales y revisiones constantes de múltiples portales.

En este contexto surge la necesidad de sistemas de gestión jurídica que no solo organicen información, sino que integren el ecosistema digital judicial y aporten inteligencia operativa.

Centralización de la información

Uno de los principales desafíos actuales es la dispersión de datos. Un mismo estudio puede intervenir en causas de distintos fueros y jurisdicciones, cada una con su propio portal y lógica de funcionamiento.

La centralización permite:

  • Unificar expedientes en un solo entorno.
  • Visualizar movimientos y estados procesales sin acceder individualmente a cada portal.
  • Organizar documentación, escritos y vencimientos bajo una estructura común.

La integración automática con portales judiciales representa un cambio significativo en términos de tiempo operativo y reducción de riesgo humano.

Automatización, inteligencia y control de plazos

El control de vencimientos sigue siendo uno de los puntos críticos de la práctica profesional. Aunque los sistemas judiciales publican movimientos digitalmente, el seguimiento continúa siendo, en muchos casos, manual.

La automatización permite:

  • Detectar actualizaciones procesales.
  • Generar alertas ante nuevos movimientos.
  • Asignar tareas dentro del equipo.
  • Mantener trazabilidad sobre quién intervino y cuándo.

En este punto, la incorporación de inteligencia artificial integrada dentro del sistema agrega una nueva capa de valor. La IA aplicada a la gestión judicial permite elevar información

relevante dentro del expediente, extraer datos estructurados a partir de movimientos procesales y brindar asistencia eficiente para el impulso procesal.

Esto se traduce en:

  • Identificación automática de datos clave.
  • Organización inteligente de información dispersa.
  • Soporte para la toma de decisiones operativas.
  • Mayor previsibilidad en la gestión diaria.

La tecnología deja de ser un simple repositorio de documentos para convertirse en una herramienta activa de trabajo.

Gestión del equipo y visibilidad interna

La complejidad de los estudios actuales exige mayor claridad en la distribución de tareas. La digitalización no solo implica trabajar sin papel, sino también estructurar procesos.

Un sistema de gestión adecuado permite:

  • Definir roles y responsabilidades.
  • Visualizar el avance de cada causa.
  • Medir tiempos y cargas de trabajo.
  • Estandarizar procedimientos internos.

Esto resulta especialmente relevante en estudios medianos y grandes, donde la falta de visibilidad puede generar ineficiencias o superposición de tareas.

LegalRun y la evolución hacia una gestión más inteligente

En este escenario se desarrolló LegalRun, un software de gestión judicial diseñado por abogados con experiencia práctica en litigación. Su enfoque parte de una premisa concreta: la digitalización debe reducir carga operativa, no trasladarla al profesional.

Además de centralizar causas y automatizar el seguimiento de movimientos procesales, LegalRun incorpora inteligencia artificial dentro de la propia plataforma. Esta integración permite trabajar sobre la información judicial de manera dinámica: extraer datos relevantes, ordenar contenido y asistir en el impulso procesal con mayor eficiencia.

Más allá de la herramienta tecnológica, la propuesta se inscribe en una tendencia más amplia: la incorporación de criterios de eficiencia, trazabilidad y organización estratégica en el ejercicio del derecho.

Un cambio cultural en la profesión

La transformación digital en el ámbito jurídico no se limita a adoptar herramientas, sino a modificar hábitos de trabajo. El paso de un modelo reactivo —basado en la revisión

constante y el control manual— a uno estructurado, automatizado e inteligente representa un cambio cultural.

La pregunta ya no es si la tecnología forma parte del ejercicio profesional, sino cómo integrarla de manera que potencie la práctica sin desnaturalizarla.

En un entorno cada vez más dinámico y digitalizado, la organización interna del estudio se convierte en un factor estratégico. Y en ese proceso, los sistemas de gestión judicial con inteligencia artificial integrada comienzan a ocupar un rol central en la evolución de la profesión.