Por Jeremías Mas. Responsable de Business Development y Data Analytics en Allende & Brea
Cuando terminás la carrera, sabés redactar una demanda, analizar jurisprudencia y construir un argumento sólido.
Lo que no sabés es cómo conseguir que alguien te pague por hacerlo.
Y no es tu culpa. La facultad no lo enseña.
Después de años trabajando en marketing en estudios jurídicos, estas son las cosas que aprendí que nadie te dice cuando empezás:
- El boca a boca no es un plan
Es un punto de partida. Pero no podés controlar cuándo llega, qué tipo de casos trae ni cuánto está dispuesto a pagar quien te llama. Si tu única estrategia es esperar que te recomienden, dependés de la suerte. - "Me dedico a todo" es el peor posicionamiento posible
Nadie recuerda al abogado que hace "civil, comercial, laboral, familia y penal". Sí recuerdan al abogado que resuelve conflictos societarios en empresas familiares, o al que acompaña a extranjeros que quieren radicarse en Argentina. Elegí un foco. Podés ampliarlo después. - El cliente no evalúa tu capacidad técnica — evalúa señales
No tiene herramientas para saber si sos buen abogado antes de contratarte. Lo que sí puede evaluar: si respondiste rápido, si explicaste con claridad, si fuiste transparente con los honorarios, si tu presencia digital coincide con la recomendación que recibió. Esas señales importan tanto como tu formación. - Cobrar poco no te consigue más clientes — te consigue peores clientes
El precio bajo atrae consultas, sí. Pero también genera negociaciones constantes, clientes que no valoran tu trabajo y una carga que hace imposible prestar un buen servicio. Aprendé a presentar tus honorarios con claridad y sin disculparte. - Registrá todo desde el primer día
De dónde llegó cada consulta. Qué se ofreció. Cuál fue el resultado. Una planilla simple te va a enseñar más sobre tu estudio que meses de actividad en redes sociales.
Si estás empezando y querés entender cómo funciona el negocio detrás de la abogacía, escribí sobre esto en el primer artículo de Juris Markets.

